El más ardiente anhelo de Josefa Brígida de Jesús era consagrarse a Dios mediante los Consejos Evangélicos de: castidad, pobreza y obediencia en un Instituto Religioso.

En 1894 solicitó ingresar al Convento de Religiosas Capuchinas Recoletas y no fue admitida por su delicada salud.

En su deseo de ofrecer su vida a Dios en su servicio, acompañada de su amiga y  compañera  la Srita. Refugio Riegas, se dedicó con esmerada delicadeza a la limpieza de los tabernáculos más abandonados.